México: Testigos de Jehová.. ¿Predicación o proselitismo?

Testigos de Jehová.. ¿Predicación o proselitismo?

Testigos No desaprovechan y hasta en la banqueta predican

Es domingo, por fin los pronósticos meteorológicos para el día son favorecedores, y las lluvias que habían inundado las calles de la ciudad son cosa del ayer. Los testigos de Jehová lo saben, están listos para predicar ‘la palabra’, y por eso se han reunido como muchos otros en uno de los templos a los que denominan ‘Salon del Reino’.

Son las 09:25 horas: Un grupo de fieles seguidores entra al lugar, minutos más tarde lo abandonan, y con el maletín bien repleto de revistas ‘Despertad’ y ‘La Atalaya’ se dirigen a predicar a la Colonia Roberto Guerra.

Ahí, de un vehículo tipo Caravan, descienden 7 miembros, que se dividen en dos grupos: uno integrado por 4 personas y el segundo por 3.

El primero es liderado por Arturo y Patricia, padres de Alejandro y Roberta, ambos menores de edad. Tras acordar repartirse la zona con el segundo grupo, y faltando 10 minutos para las 10, Arturo y los suyos se animan a llamar en más de cinco ocasiones a la puerta de una casa:

– “¡Buenos días!”… “¡Buenos días!”… “¡Buenos días!”…

Ni un alma sale de el hogar, los testigos optan por marcharse pasados los 3 minutos de tolerancia, el recorrido debe continuar.

Optimistas en sus creencias, la familia continúa una y otra vez tocando en media docena de hogares sin ser atendidos, nadie les recibe, ni en los que están con puertas a medio abrir, ni en donde el tema ‘La colegiala’ de Margarita y Calo suena a todo volumen.

La temperatura comienza a elevarse, y Arturo con la intención de abarcar más y rápido, le ordena a Patricia y a Roberta que siempre vayan una casa delante de ellos.

De inmediato, la fórmula del líder de familia dio su resultado, y las mujeres por fin hicieron contacto con otros hombres… para su mala suerte, eran los integrantes del segundo grupo, que tampoco habían tenido éxito hasta el momento.

Primera de testigos
Veinte minutos después, tras cruzar montañas de caliche y lodo, a Patricia y a Roberta les abrieron la puerta de un hogar. Un hombre sin camisa, salió y les escuchó por unos minutos pero no se dejó querer, y les rechazó sus revistas y sus textos. Acostumbradas a todo tipo de situación, las mujeres se marcharon.

Dos casas adelante, el jefe de familia volvió a dar indicaciones y alejándose de su mujer, que en ese momento le bloqueaba los rayos del sol con su sombrilla, se mostró en la ventana del vehículo del reportero y saludó:

– “¡Buenos días!, noté que usted nos está siguiendo, y quiero aprovechar para presentarme, yo soy un predicador, y contrario a las noticias malas que salen en los periódicos le quiero dar una buena. ¿Tiene tiempo?”

– – “Bastante.”

– “Entonces déjeme decirle que el reino de Dios es maravilloso. Que a pesar de que hay gente que quiere gobernar, no puede, por que no se puede proteger, como el caso de Colosio, te has de acordar tu de el, les es imposible tener un orden, como el de nuestro Dios,”

– “Las protestas… ¿sí sabes que hay muchas protestas en el mundo y que son malas?, pues estas van a tener que parar algún día por que yo se que Dios va a arreglar todo eso”.

– “Mire, le voy a dejar estas dos revistas que nosotros traemos para usted, una es La Atalaya y la otra es Despertar. Cuando tenga tiempo léalas y verá que de lo que le hablé viene aquí escrito”.

Arturo se despidió y continuó su camino junto a su familia y a los otros miembros de la congregación.

Avanzaron hasta la Avenida Solidaridad y entraron a algunos negocios: una boutique de ropa, un cibercafé y una mueblería. Su vestimenta hace que identificarlos sea una tarea bastante fácil, y desde que pisan un negocio, los comerciantes ya tienen una excusa para decirles “vuelva luego”.

Visitan dos casas más y les atienden de manera cortante, por lo que acuerdan crear un solo grupo y probar suerte en la Avenida del Niño.

Ahí, afuera de una farmacia ‘Primer Nivel’, y con la frente bien sudada, uno de ellos mostró debilidad:

– “Se me antoja una coca..”

La familia aguanta, se niega a abandonar la misión. Continúan caminando hasta llegar a la Ferretería Reyna Bazán, Allí le piensan para entrar al negocio, pero finalmente agarran valor cuando Arturo les dio las instrucciones precisas.

Más tardaron en entrar que en salir, apenas duraron medio minuto adentro, y por tener a la política como tema prohibido en su religión, ni cuenta se dieron de la presencia de el recién electo diputado, Juan Martín Reyna, que en ese momento se encontraba acomodando objetos en su carro.

Testigos Martin

Sin rendirse, eligen un callejón en malas condiciones y ven tres hogares con potencial, a los que se puede acceder sin problema. Llaman a la puerta, y un ama de casa les atiende, ellos intentan convencerla con lo ya estudiado: como tener un matrimonio feliz, las protestas como un mal… la misma dosis.

Adelante, las mujeres se han separado de Arturo y se les ve platicando con dos menores, a los que les preguntan por sus padres:

– “¿Hay alguien en la casa?, ¿dónde están sus papás?”

Ellos responden:

– “Salieron, fueron a un mandado.”

Entonces aprovechan:

– “Miren, les vamos a dejar estas dos revistas, métanse a la casa.”

Los niños obedecen, pero de inmediato se asoman para ver que los testigos abandonen el lugar, y entre risas de cómplices uno de ellos dice:

– “No sabemos ni leer… ¡Ja ja!”

Las mujeres, sin haber sido atendidas en la tercera casa del callejón, se reúnen con todo el grupo, y el mismo que flaqueó por un refresco Coca-Cola vuelve a proponer:

– “Hermanos, nosotros ya nos vamos, ¿Quieren seguirle?”

Nadie responde, pero saben que es hora de partir. El insoportable calor combinado con rechazo y cero paga a cualquiera aburre, incluso a los Testigos de Jehová, que a pesar de ser muchos parecían estar perdidos, al pasar en más de una ocasión por el mismo lugar.

Tras 1 hora y 15 minutos dedicados a la predicación, el grupo salió a paso veloz y se dirigió a la camioneta en la que habían llegado, arrancaron y se perdieron entre el tráfico de la Avenida Solidaridad.

http://www.expresionenred.com/index.php/tamaulipas/5723-testigos-de-jehova-predicacion-o-proselitismo

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